viernes, 29 de diciembre de 2017

Construir la Paz en nuestro ADN



Queridos amigos:
Compartimos nuestra última reflexión de este año, con gratitud y nuestros deseos de Paz.





Construir la Paz en nuestro ADN
Nuestra concepción y comprensión del mundo es violenta, o trágica, “el valle de lágrimas”, “la vida es cruel y es mucha”, “el que a hierro mata a hierro muere”, etc.
Nuestras comunicación verbal suele ser violenta, no importa el tema en cuestión, apuntamos, armamos, con-vencemos y disparamos palabras agresivas, orales y escritas.
Nuestra historia y la del mundo han dado a luz consignas definitivas como “Nunca más” o “Ni una menos”, con poco o ningún éxito.
Simultáneamente, nuestras civilizaciones han producido líderes positivos y pacíficos, no sólo en ámbitos religiosos y espirituales, sino en todas las manifestaciones culturales que se fueron construyendo a lo largo de los siglos.
También es un hecho que nuestro planeta aún existe, gracias a los miles de millones de personas que cada día se levantan y hacen el bien en su hogar, en su trabajo, en su recreación. Que elijen el buen trato, la comunicación amable, la conducta cortes, el respeto, la compasión. Que sostienen la esperanza con solidaridad.
¿Donde está la violencia? ¿Estará en nuestros genes?
Seguramente algún día lo sabremos.

Mientras tanto, podemos trabajar para ser más los que tomemos conciencia de la Paz como un derecho y una responsabilidad, que la transmitamos, que nos eduquemos para convivir bien y expandirla globalmente, de uno en uno, de padres a hijos, de hijos a nietos, hasta que ese o esos genes se vayan pacificando, y logremos esculpir un nuevo ser humano, más resiliente, más fuerte para atravesar los conflictos inherentes a nuestra condición y evolucionar fortalecidos en el ejercicio equilibrado de nuestros derechos y responsabilidades.
Poseemos infinidad de valores y herramientas positivas para lograrlo: la palabra, la escucha, el diálogo, el perdón, la reconciliación, la compasión, en definitiva todas las formas del amor que nos hacen elegir la Vida y cuidarla.
Es una posibilidad para tener en cuenta: construir la Paz en nuestro ADN humano.
Tendremos como siempre dolencias, debilidades, conflictos, adversidades, pero en lugar de “combatirlos” aprenderemos a aliviarlos, diluirlos, tal vez resolverlos, a través del Bien y la Paz.
Pensamos que es posible.
Comencemos otra vez. Primero por mí, luego por los otros, finalmente por todos, conviviendo en Paz, únicos y diversos.

No será un mundo perfecto, será un mundo mejor.
Reciban todos nuestros mejores deseos para el nuevo año.
Que sea un 2018 en Paz.

María Marta Hall
Directora
De la Convivencia a la Paz

viernes, 22 de diciembre de 2017

martes, 5 de diciembre de 2017

Hablemos de Convivencia

Como palabra, convivencia desde su etimología reúne dos voces positivas: “con”, preposición que refiere a la presencia de dos o más individuos que se relacionan, por lo tanto su sentido es “con los otros”, y “vivencia”, del latín “vivere”, que contiene nada menos que la “vida”. Vivir con los otros.

Como muchas otras, convivencia es mucho más que una bellísima palabra; ella puede contener toda una filosofía de vida, una experiencia de vida en evolución.



Cuando asociamos la palabra paz a la palabra convivencia, posiblemente estamos en el camino de un destino superior, en el que cada acción, desde la infancia, va sumándose a otras que, a lo largo de los años se transformarán en conductas positivas y pacíficas vividas con conciencia plena de nuestra condición humana.

Nacemos dentro de otro ser y somos materia de convivencia hasta el último día. Por eso la convivencia en paz adquiere el sentido profundo de la armonía de ese conjunto que se extiende y relaciona desde el inicio de los tiempos y seguirá cumpliendo su designio del bien común, del bien de todos.