lunes 6 de junio de 2011

31 de mayo - Día Mundial Sin Tabaco: "Cuidar a la infancia del tabaco, es construir la Paz"


El 31 de mayo de cada año se celebra el Día Mundial sin Tabaco, cuyo objetivo consiste en señalar los riesgos del consumo de tabaco para la salud y fomentar políticas eficaces para la disminución del tabaquismo, segunda causa mundial de muerte, tras la hipertensión, y principal epidemia sanitaria prevenible.

La Asamblea Mundial de la Salud instituyó el Día Mundial sin Tabaco en 1987, para llamar la atención mundial sobre el tabaquismo y sus efectos letales, promoviendo mensajes claros y positivos en todos los ámbitos gubernamentales, civiles, educativos, familiares, etc. Ciertamente va mucho más allá que 24 horas de abstinencia de tabaco, en sus distintas formas, en todo el mundo.

En los últimos veinte años, este día ha sido recibido tanto con entusiasmo, como con resistencia en todo el mundo, tanto por parte de gobiernos, como organizaciones de la salud pública, fumadores, productores y la industria del tabaco, entre otros.

Cuidar especialmente a la infancia del tabaco y sus daños, es una de las más necesarias y eficaces acciones para construir la Paz. Es tiempo de evolucionar como sociedad, para elegir lo bueno y lo sano para todos, comenzando por los chicos.

Elegir conductas que perjudican a los demás, especialmente a quienes no pueden defenderse, debería estar fuera de toda discusión. De ninguna manera puede considerarse el tabaquismo "un derecho" cuando su práctica deriva en diversas formas de enfermedad y sufrimiento.

Habrá que poner en juego la mayor creatividad humana para reemplazarlo, incluso en términos económicos, para desarrollarnos como sociedad libre de humo, comprometidos con el bien común, que en definitiva es la Paz hecha acción.

Peligros del tabaco en la infancia

por Dr. Fernando García-Sala

Durante el embarazo, se ha comprobado que el consumo de tabaco por parte de la madre se relaciona con problemas de envejecimiento de la placenta con el consiguiente riesgo de desnutrición intrauterina, bajo peso al nacimiento e incluso aborto. Esto es lógico ya que la nicotina ocasiona un menor flujo de sangre a la placenta con la consiguiente merma de oxígeno al feto, causando los problemas antes mencionados. Existen evidencias de que los hijos de madres fumadoras durante el embarazo tienen mayor propensión a padecer déficit de atención, hiperactividad y mayor posibilidad de tener un autismo en comparación con los hijos de madres no fumadoras.

Durante la lactancia, se ha comprobado que la nicotina pasa al bebe a través de la leche materna ocasionando en el recién nacido mayor riesgo de padecer cólico, mayor irritabilidad por el efecto de la nicotina, rechazo del pecho al notar en algunos casos mal sabor de la leche y mayor probabilidad de padecer bronquiolitis.

El pulmón del niño está en continuo desarrollo hasta los diez años de vida por lo que exponer a nuestro hijo al humo del tabaco va a ocasionar una merma en el desarrollo de sus pulmones con mayor secreción de moco ya que el tabaco es un irritante químico que al inhalarlo aunque sea de forma pasiva ocasiona que sus pulmones reaccionen produciendo moco para protegerse lo que da lugar a que el niño tenga más accesos de tos para limpiar sus vías aéreas y por otro lado ese moco es un excelente caldo de cultivo para que cualquier germen habitual en nuestro medio anide y ocasione cuadros tan importantes como neumonías o bronquitis.

Por otro lado se ha evidenciado un mayor número de casos de lactantes con muerte súbita si viven en ambientes con humo. No me vale que los padres me digan que no fuman delante de sus hijos ya que aunque no fumen delante de ellos, los niños viven en la misma casa y por tanto si el padre fuma “solo” en la cocina, el niño tarde o temprano entrara en la misma y aunque creamos que no hay humo, seguro que día tras día iremos perjudicándolos. Por otro lado, el fumador no se da cuenta de que su ropa huele a tabaco y que solo el contacto de su hijo con la misma es suficiente para ocasionarle los problemas antes mencionados.

Los hijos de padres fumadores son niños más enfermizos, con cuadros respiratorios continuos y en los niños asmáticos, las crisis son más repetidas por lo que acuden muchas más veces al pediatra o a las urgencias del hospital, toman más medicamentos al estar continuamente enfermos y se ha constatado que precisan más ingresos hospitalarios que los niños que viven libres de humo.

No nos sirve que los padres manden a sus hijos a un colegio fuera de la ciudad para evitar la polución y al llegar a casa los sometan a una polución evitable que les perjudica. Todos los padres son muy celosos del cuidado de la salud de sus hijos, pero muchas veces olvidan que el fumar es una actitud negativa además de ser un mal ejemplo para cuando nuestros hijos crezcan. Yo siempre digo a los padres que el tener hijos, es una “buena disculpa” para dejar de fumar. Tal vez y ese es mi deseo que tras leer este articulo, más de un padre o una madre deje de fumar al conocer las consecuencias tan negativas que puede tener el tabaco en la salud de sus hijos.

www.elembarazo.net/peligros-del-tabaco-en-la-infancia.html

Construyendo un futuro saludable

La existencia del Día Mundial sin Tabaco obedece a una necesidad impostergable: reducir los alcances de este vicio que se cobra millones de vidas humanas por año.

Parece mentira comprobar de lo que es capaz la inconsciencia humana. Resulta a todas luces incomprensible que dentro de la avanzada cultura universal actual exista un protagonista tan nocivo como mundialmente aceptado: el cigarrillo. Este elemento social, cuya utilidad en términos absolutos es totalmente nula, debe su existencia masiva principalmente al enorme poder de la propaganda, a la búsqueda de vías de escape por parte de los adolescentes, y a las dificultades psicofísicas del ser humano para contrarrestar el acostumbramiento.

Uno de los mayores peligros de este vicio es que suele dar su golpe inicial al ser humano justamente en aquella etapa en que éste es más inestable y más proclive a las falsas sensaciones de libertad, independencia o búsqueda de la novedad: la adolescencia y la juventud. Es justamente en ese período de la vida en que los adolescentes sienten curiosidad o pretenden vanagloriarse ante sus pares mediante ciertas "distinciones" que los realcen, y siempre aparece el tabaco, por medio del cigarrillo y toda la connotación que este conlleva a través de las marcas comerciales, como vía para destacarse.

Y lo que en una primera etapa no es más que una moda o un modo de comportamiento social, al cabo de unos meses ya es una necesidad física y luego también psíquica, que termina esclavizando al cuerpo y a su dueño fuera del alcance de la voluntad. Si a eso se le suma la enorme maquinaria publicitaria que lejos de relacionar a este flagelo con su nocividad para el cuerpo, intenta mostrarlo como símbolo de éxito y -vaya paradoja- hasta un medio de éxito deportivo, podemos darnos una cabal idea de la magnitud de este desafío.

Si bien numerosos gobiernos en todo el mundo están legislando en contra de la promoción y publicidad de este fatídico enemigo de la vida humana, muy lejos estamos aún de poder contrarrestar siquiera mínimamente el aluvión significante que desde diversos ámbitos se proclama a favor de este flagelo encubierto, que al cabo de unos cuántos años lleva irremediablemente a una muerte anticipada.

Desde nuestro lugar como educadores, nos queda como misión irrenunciable llevar a nuestros educandos un mensaje de altísimo realismo, haciéndolos ver cuál es el verdadero fin del camino que inocentemente pueden estar iniciando como un juego social, e intentando mostrarles que por el sólo hecho de acceder a las trampas publicitarias que ligan al cigarrillo con la aceptación y el protagonismo, no sólo no obtienen ganancia alguna, sino que se están esclavizando a una industria multimillonaria y acortando irremediablemente sus vidas.

Más información:
www.who.int/


Contenido provisto por Revista interCole - www.revistaintercole.com.ar

¿Por qué el tabaco es una prioridad de salud pública?

El consumo de tabaco mata a más de 5 millones de personas al año y es responsable de la muerte de 1 de cada 10 adultos. Entre los cinco principales factores de riesgo de mortalidad, es la causa de muerte más prevenible. El 11% de las muertes por cardiopatía isquémica, la principal causa mundial de muerte, son atribuibles al consumo de tabaco. Más del 70% de las muertes por cáncer de pulmón, bronquios y traquea son atribuibles al consumo de tabaco. Si se mantienen las tendencias actuales, el consumo de tabaco matará a más de 8 millones de personas al año en 2030. La mitad de los más de 1000 millones de fumadores morirán prematuramente de una enfermedad relacionada con el tabaco.

El costo económico del consumo de tabaco es igualmente devastador. Además de los elevados gastos de salud pública relacionados con el tratamiento de enfermedades causadas por el tabaco, el tabaco mata a las personas en la cúspide de su vida productiva, privando a las familias de su sustento y a las naciones de una fuerza de trabajo sana. Además, los consumidores de tabaco son menos productivos durante su vida debido a su mayor vulnerabilidad a las enfermedades.

El tabaco y la pobreza están indisolublemente ligados. Numerosos estudios han revelado que en los hogares más pobres de algunos países de bajos ingresos los productos del tabaco representan hasta un 10% de los gastos familiares. Esto significa que esas familias disponen de menos dinero para destinar a sus necesidades básicas, por ejemplo, alimentación, educación y atención de salud. Además de sus efectos sanitarios directos, el tabaco da lugar a malnutrición, mayores gastos en atención de salud y muerte prematura. Asimismo, contribuye a elevar las tasas de analfabetismo, ya que el dinero que podría utilizarse para educación se destina, en cambio, al tabaco. La relación entre el tabaco y el agravamiento de la pobreza ha sido ignorada durante mucho tiempo por los investigadores de ambas áreas.

La experiencia ha señalado que existen numerosas medidas costoeficaces para el control del tabaco que pueden aplicarse en diferentes contextos y lograr efectos significativos en el consumo de tabaco. Las estrategias más eficaces en relación con los costos son las políticas públicas dirigidas a la población en general, por ejemplo prohibiciones de la publicidad directa e indirecta del tabaco; aumentos de impuestos y precios de productos de tabaco; creación de espacios sin humo en todos los lugares públicos y lugares de trabajo; y mensajes sanitarios bien visibles y claros en los paquetes de tabaco. Todas estas medidas se abordan en las disposiciones del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco.

www.who.int/tobacco/health_priority/es/index.html

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada